En la sociedad actual, algo que todos hacemos continuamente es subir fotos a Internet, compartirlas por mensajería instantánea y publicar fotos en las redes sociales, incluso de nuestros hijos. Normalmente esto lo hacemos para satisfacer a nuestro ego digital, necesidades de oversharing, sexting y sharenting, pero no somos suficientemente conscientes de que puede haber complicaciones, problemas de grooming, sextorsión o stalking, riesgos para nosotros y para terceras personas si no tenemos un mínimo cuidado.

Riesgos de subir fotos a Internet y redes sociales: la trama

Publicar fotos en las redes sociales es divertido, pero puede conllevar riesgos y peligros de seguridad y privacidad. Me refiero a que puede facilitar situaciones de acoso, robos u otros problemas de imagen o violación de la intimidad de las personas.

Para evitar problemas o minimizar riesgos, voy a dar consejos tanto para jóvenes y adolescentes (quienes usan extensamente las redes sociales y están bastante enganchados a ellas) como para los adultos y los padres que suben alegremente fotos suyas y de sus hijos en un feliz ejercicio de sharentig.

Para ilustrar con ejemplos y casos prácticos todos los riesgos y poder proponer consejos y soluciones, lo he querido hacer simulando que los carteles y fotogramas de películas de cine clásicas (*) son fotos subidas a las redes sociales. Me permito un punto de humor que, sin embargo, no quiere quitar para nada la gravedad que puede llegar a tener lo que describo ni tratar el tema con frivolidad.

Antes de empezar, unas definiciones: el reparto

Los acosadores, pederastas, extorsionadores “de toda la vida” tienen hoy en día un equivalente o una nomenclatura propia tomada del inglés y muy común en el mundo de las redes e Internet. También tienen nombre algunas prácticas que hoy en día son habituales. Vamos a hacer un rápido repaso de algunas, ya que bien pueden provocar como pueden ser consecuencia de los problemas o peligros de subir fotos a Internet y compartirlas en las redes sociales. Las definiciones están más o menos  adaptadas de la Wikipedia. 

Los “malos” de la película

Cyberbullying

(=ciberacoso escolar) Es una forma de intimidación o acoso por medios electrónicos. Ocurre cuando alguien, normalmente un adolescente, intimida o acosa a otros adolescentes en Internet y en otros espacios digitales, especialmente en las redes sociales. 

Stalking

(=acoso) Persecución ininterrumpida e intrusiva a un sujeto con el que se pretende iniciar o restablecer un contacto personal contra su voluntad. La novedad está en que el oversharing en las redes sociales ayuda mucho al acosador.

Grooming

(=pederastas online) Entablar amistad (por parte de un adulto) y establecer una conexión emocional con un niño para reducir sus inhibiciones con el objetivo de un abuso sexual posterior. 

Sextorsión

(=chantaje sexual) Chantaje con una imagen o vídeo de la víctima desnuda (generalmente obytenida mediante sexting) para tener relaciones sexuales, entregar más imágenes eróticas o pornográficas o por dinero, bajo la amenaza de difundir las imágenes originales.

Los comportamientos “inocentes” de las víctimas

Oversharing

Sobreexposición de nuestra información personal en las redes sociales. Lo hacemos para satisfacer a nuestro “ego digital”. Sin oversharing, este post no tendría sentido 😉

Sharenting

Relacionado con el oversharing, es el uso excesivo de las redes sociales por parte de los padres al compartir contenido basado en sus hijos, como fotos de bebés o detalles de las actividades de sus hijos.

Sexting

Enviar, recibir mensajes, fotos o imágenes más o menos sexis o incluso sexualmente explícitas, principalmente entre adolescentes y mediante mensajería instantánea, supuestamente privada.

Ahora que tienes claro el vocabulario básico, puedes pensar que tu no compartes información sensible o que tus fotos no pueden generar este tipo de problemas. Vamos a ver qué pistas damos al subir fotos a Internet, de forma consciente o inconsciente.

Metadatos de las fotos. Datos EXIF

Si miramos una foto, lo que vemos es lo que hay. Si examinamos una foto mediante un programa informático o una app, podemos ver metadatos, o datos que acompañan a la imagen y que se generan al momento de hacer la foto. Por ejemplo, el tipo de cámara, la resolución, la hora de la foto, etc. Estos datos son útiles pero lo que debemos saber es que también son datos personales. Los más sensibles, sobre todo, son las coordenadas GPS del lugar donde se ha tomado la foto.
En el siguiente ejemplo, si la foto hubiera llevado metadatos EXIF con coordenadas, ¿Cuánto tiempo habrían tardado ladrones y groomers en encontrar la casa de los McCallister en Chicago?

Riesgos de publicar fotos en Internet: Los metadatos EXIF pueden dar pistas para hacer grooming o stalking.
Macaulay Culkin, Solo en casa, 1990

La buena noticia es que los metadatos se pueden eliminar fácilmente modificando las propiedades de la foto. Una aún mejor noticia es que podemos configurar el teléfono para que la cámara del móvil no tenga acceso al GPS y por tanto, no se guarden las coordenadas. Ajustes>Ubicación>Permisos. Hazlo ya 😉

Datos de contexto. Las fotos dicen más de lo que crees.

Vale, sin metadatos comprometedores te puede parecer que ya estamos “a salvo”. Pues no. Al publicar fotos en redes sociales, en la propia imagen, puede haber detalles del contexto que puedan ayudar a un groomer o a un stalker… Me refiero a detalles que salen en la propia foto y que permiten que, alguien con mucha paciencia, pueda ir recopilando y cruzando información. Vamos a verlos.

No des más información de la necesaria

Normalmente, publicamos fotos en Instagram o en las redes sociales añadiendo comentarios, etiquetas y descripciones. Forma parte de nuestro oversharing de cada día y de la dinámica de las redes sociales. 

Por ejemplo, Steven Spielberg podría haber publicado esta bonita foto en las redes sociales de 1981.

Riesgos de publicar fotos en Internet: La información que acompaña la foto pueden dar pistas para hacer grooming o stalking.
Drew Barrymore (Gertie) en E.T. El Extraterrestre, 1981

Y podría haber acompañado la foto con un comentario tal como: “Gertie Taylor, de tan solo 6 años, con su nuevo amigo, delante de su casa de Culver City (Los Angeles)”. 

Independientemente de que en la foto se vean datos personales o no, ya sabemos la edad, nombre y apellidos y dirección aproximada de la niña… Consejo: nunca des datos personales en las redes sociales ni geolocalices las fotos.

Atención con el “fondo” de los selfies

Cuando alguien se hace un selfie, se fija mucho en quedar bien, con una buena postu para luego publicarlo en las redes sociales. Pero ¿y el fondo de la foto? Lucy Honeychurch se hizo este selfie tan romántico en la ventana de la habitación.

Riesgos de publicar fotos en Internet: Lo que aparece en el fondo de los selfies puede dar pistas para hacer grooming o stalking.
Helena Bonham Carter en Una habitación con vistas, 1985

Seguramente no pensó que un stalker con paciencia y Google Earth podría no tardar demasiado en deducir la localización aproximada de la pensión Bertolini de Florencia

Cuidado con dar pistas de rutinas

Cuidado con dar información sobre rutinas, hobbies, clubes, uniformes de colegios, logos, insignias, etc. que permitan interceptar a la víctima en la vida real. 

Por ejemplo, estos chicos se hicieron una foto mientras corrían la primera de sus mágicas aventuras, y luego la publicaron en las redes sociales para magos:

Riesgos de publicar fotos en Internet: El uniforme del colegio es una pista para hacer grooming
Emma Watson en Harry Potter y la piedra filosofal, 2001

Ya puedes imaginar lo contento que se puso el groomer de turno al saber que Hermione Granger se la podía encontrar en el Colegio Hogwarts, y más concretamente en la casa Gryffindor…

Las placas de matrículas y de calles

En este mismo sentido, cuidado con los nombres de calles y las matrículas de los coches.

Riesgos de publicar fotos en Internet: La matrícula del coche es una pista para el stalking.
Susan Sarandon y Geena Davis en Thelma & Louise, 1991

El stalker de Louise y Thelma, además de fijarse en el Ford Thunderbird de 1966, se fijó en la matrícula FRS 635… un buen dato para ayudarle a encontrar la dirección.

La privacidad no existe

Este apartado es muy importante. La privacidad total al compartir algo por Internet no existe. Debes tener claro que en Internet todo puede acabar escapando de tu control o propiedad. Sobre todo los adolescentes deben saber que si no están dispuestos a que algo pueda llegar a ser público, mejor no compartirlo.

Quizá no sabes, además, que la mayoría de redes sociales como Instagram o Facebook, tienen unas cláusulas legales (que aceptamos sin leer) que les dan la propiedad de las fotos que subimos. 

Cuidado con el sexting

Especial cuidado se debe tener con este tipo de fotos. Incluso si se mandan a una sola persona. Si el amigo o amiga actual, que recibe la foto, hace una captura de pantalla o simplemente se la baja, el día que ya no sea tan amigo o amiga, para vengarse o para fardar, lo puede compartir a decenas de de personas que a su vez pueden hacer lo mismo, o incluso pueden llegar a hacer sextorsión.

Riesgos de publicar fotos en Internet: A veces es como dar la foto de sexting a miles de desconocidos.
Melanie Griffith, Lolita, 1997

Al colgar una imagen sugerente en las redes sociales, es probable que la estemos compartiendo a la larga con totales desconocidos. Si Melanie Griffith imprimiera las fotos de Lolita, hiciera mil copias y las repartiera por la calle a desconocidos, ¿Importaría? ¿Y si le da una copia a sus padres o a sus abuelos, qué pasaría? Interesante debate…

¿Te vas a arrepentir mañana?

Muchos adolescentes pueden pensar que no pasa nada con compartir una foto, total, hay muchas. Pero la verdad es que las fotos no desaparecen y ya forman parte de su huella digital. Mañana o dentro de unos años continuarán estando allí y afectarán a su “yo futuro”. ¿Se sentirán cómodos?

Riesgos de publicar fotos en Internet: A lo mejor te arrepientes un día de la foto...
Linda Blair, El exorcista, 1973

Díselo sino a Linda Blair, que a sus sesenta y pico años tiene que ser recordada por esta foto suya de una juerga de los años 70, que para ella y el padre Merrin fueron unos tiempos un poco convulsos. No sé qué opinará actualmente de que la foto esté aún en Internet… 

Los compañeros de foto: actores secundarios

En las fotos que subes a las redes sociales es bastante posible que no estés solo. Estarás con compañeros, amigos, familiares, etc. Debes pararte unos segundos antes de compartir. En este post no entro en la ley de protección de datos, pero incluso podría llegar a ser delito.

¿Todos se sentirán cómodos? Pide permiso

A lo mejor tu quedas muy bien en la foto, pero quizás tu compañero de foto o de juerga prefiere no salir en ella.

Riesgos de publicar fotos en Internet: Antes de hacer oversharing de tus amigos, pregúntales.
Resacón en Las Vegas, 1999

Antes de pensar en publicar esta foto, Bradley Cooper, que siempre “queda bien” en las fotos hasta después de una noche loca, debería preguntar a sus amigos de resacón qué opinan… Y no hablemos del menor…

Daños a la imagen pública

Incluso si en la foto tú o tus amigos o hijos “quedan bien”, hay riesgos de dañar la imagen. Actualmente no cuesta nada cambiar caras en fotos (o videos) y poner a gente en situaciones como mínimo comprometidas.

Riesgos de publicar fotos en Internet: El sharenting puede servir para hacer grooming o dañar la imagen publica de tus hijos.
Haley Joel Osment, El sexto sentido 1999

Si yo puedo cambiar la cara de Linda Bair en El Exorcista por la del inocente Haley Joel Osment de El sexto sentido, imagínate lo que se puede hacer con mala intención y recursos…

>> Por cierto, si quieres conocer el programa con el que he hecho este cambio de caras (en menos de 10 segundos y con ayuda de la Inteligencia Artificial), descúbrelo suscribiéndote a mi listado recursos para mejorar las competencias digitales EN ESTE ENLACE <<

Sharenting. Protege a tus hijos

En línea a los anteriores apartados, tus hijos quizás no tengan ni edad ni capacidad para opinar. Vigila con el sharenting, no te pases con las fotos de tus hijos (y respeta lo que pidan las otras familias). Puede ser una buena idea restringir un poco esta práctica y controlar nuestro oversharing.

Riesgos de publicar fotos en Internet: Para evitar grooming no hagas sharenting o oculta la cara de tus hijos.
La vida es bella, 1997

También puedes hacer como Roberto Benigni, que en esta foto familiar pone a su hijo de espaldas. ¡Molto bene, Roberto!

Habla con tus hijos adolescentes

Si los hijos ya son mayores, se puede hablar con ellos y pedir el permiso del que hablábamos en el caso del Resacón en las Vegas. Además, puede ser una conversación recíproca, y aprovechar para hacer pensar a tus hijos adolescentes si siguen unas mínimas normas de privacidad en las fotos que suben.

Riesgos de publicar fotos en Internet: Habla con tus hijos adolescentes
Billy Elliot (Quiero bailar), 2000

Imagínate la escena: 

– Hijo, Billy, he visto que has subido a Instagram una foto tuya bailando. ¿Has pedido permiso a las chicas de la clase? 

– Sí, papá, pesado, pero en tu cuenta de Facebook veo muchas fotos tuyas en el bar… y hay algunos boomers con unas pintas bastante lamentables…  

Escena final

Vivimos en la época que nos ha tocado y las redes sociales forman parte de ella. Existen riesgos y peligros sí, pero también existían hace unos años, sin redes sociales, cuando se filmaron estas películas que he repasado y los stalkers se llamaban acosadores y los groomers, pederastas. No podemos vivir preocupándonos en exceso pero sí debemos ser conscientes de los peligros y saber que, si seguimos unas mínimas precauciones, podemos minimizar los riesgos. FIN.


(Nota *) En este post utilizo imágenes de carteles y fotogramas de películas conocidas. Para ello, y no violar derechos de copyright, además de citar las películas, me acojo al fair use u uso legítimo de una obra. El uso legítimo es una doctrina legal que permite reutilizar material protegido por derechos de autor en ciertas circunstancias sin el permiso explícito del propietario de dichos derechos. Se considera uso legítimo si se distribuye una parte ínfima del material original (como es el caso de un fotograma respecto de una película), si se hace sin ánimo de lucro, con fines docentes y si el efecto de la distribución no va a ser perjudicial para la obra en cuestión. (© uso legítimo)

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